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Proyecto Pewén: Cuarto Informe del Ensayo de Leña

Proyecto Pewén: Cuarto Informe del Ensayo de Leña
Síntesis del ensayo de leña de pino del Proyecto Pewén (descargar documento completo desde https://drive.google.com/file/d/1TQe1coKzT1SS2aPEEUBWl8KdrdNqJiLv/view?usp=sharing) El informe corresponde a una experiencia independiente de la Red PINOS, realizada en otro contexto territorial e institucional: la zona de Villa Pehuenia–Moquehue, provincia del Neuquén, en el ámbito del Parque Nacional Lanín. El estudio se desarrolló en el marco del Proyecto Pewén (DI-2-2022), gestionado por un consorcio integrado por el Parque Nacional Lanín, el Consejo Zonal Pewenche, la Corporación Interestadual Pulmarí, la Subsecretaría de Producción de Neuquén y la Asociación Civil Propatagonia, con participación personañ del Parque Nacional Lanín (Hernán Attis Beltrán, Andrea González Marín, Ricardo Luna, Cristian Virgala, Gabriel Moncada, Marcelo Fernández, María Rosa Contreras, Darío Silva, Martín Lara y Javier Sanguinetti.) y de pobladores de la Comunidad Puel. El objetivo central fue evaluar si la leña de pino ponderosa (Pinus ponderosa), adecuadamente acondicionada y secada, podía constituir un combustible alternativo o complementario a la leña de especies nativas y contribuir así a disminuir la presión sobre el bosque nativo. Para ello se compararon dos formas sencillas de almacenamiento y secado —rumas protegidas con polietileno negro, pero ventiladas lateralmente, y rumas expuestas a la intemperie— y posteriormente se evaluó el desempeño de ambas mediante ensayos de combustión, comparándolas con leña de lenga, ñire, sauce y algarrobo utilizada habitualmente por las familias participantes. Los pinos empleados procedían de una plantación de aproximadamente 40 años, sin manejo silvícola. Los resultados muestran con claridad que el secado modifica sustancialmente la calidad del pino como leña. Las rumas protegidas alcanzaron al final del ensayo un contenido medio de humedad de apenas 14,3 %, frente a 26,9 % en las rumas descubiertas. Además, solamente 5,93 % de las muestras protegidas conservaron contenidos de humedad superiores al 25 %, frente a 22,9 % de las muestras descubiertas. La cobertura resultó especialmente importante durante el período lluvioso, cuando las rumas expuestas volvieron a absorber agua. El procedimiento ensayado es relativamente simple y de bajo costo, aunque requiere asegurar adecuadamente la cubierta, mantener ventilación lateral y evitar el contacto de la madera con el agua acumulada en el suelo, por ejemplo mediante pallets u otras estructuras elevadas. La diferencia se manifestó todavía con mayor claridad en la combustión. El pino seco fue uno de los combustibles de mejor desempeño del ensayo: alcanzó un 89 % de pruebas exitosas y requirió en promedio aproximadamente 0,0020 m³ de madera para elevar un litro de agua hasta 80 °C. En las condiciones evaluadas mostró una eficiencia igual o superior a la de las leñas nativas comparadas, particularmente lenga y ñire. En cambio, el pino húmedo tuvo un desempeño muy pobre: solamente 11 % de éxito, un consumo aproximado de 0,0050 m³ para alcanzar el mismo objetivo y mayores dificultades de encendido y emisiones de humo. Si bien sauce y algarrobo también mostraron buenos resultados, su representación fue muy reducida, y los propios autores advierten que esas comparaciones requieren mayor número de muestras. Asimismo, la leña nativa utilizada correspondía a la efectivamente disponible en los hogares y en algunos casos presentaba humedad elevada o deterioro, de modo que la comparación no debe interpretarse como una evaluación universal de las propiedades intrínsecas de cada especie. Una conclusión particularmente relevante es que el problema no es simplemente “quemar pino”, sino en qué condiciones se lo utiliza. Una humedad elevada reduce la temperatura de combustión porque una parte importante de la energía se destina a evaporar agua, favoreciendo una combustión incompleta, mayor producción de humo y acumulación de residuos en chimeneas. El informe destaca por ello la importancia conjunta del secado previo de la madera, una combustión suficientemente completa, la correcta instalación de estufas y conductos, su limpieza periódica y una adecuada ventilación de las viviendas. También señala que mejorar la aislación térmica y la eficiencia de las estufas permitiría reducir considerablemente el volumen total de leña requerido. Implicancias para el aprovechamiento de pinos provenientes de invasiones Aunque el ensayo no fue diseñado específicamente para evaluar madera obtenida del control de invasiones, sus resultados proporcionan un antecedente muy relevante para ese uso. Demuestran que la madera de Pinus ponderosa, cuando es cortada, trozada, almacenada y secada adecuadamente hasta contenidos de humedad del orden del 15–20 %, puede transformarse en una fuente de energía doméstica eficaz y eficiente, mientras que su utilización húmeda conduce a resultados claramente deficientes. En consecuencia, la extracción de pinos invasores podría generar, además del beneficio ecológico derivado del control de la invasión, un recurso energético local capaz de sustituir o complementar la extracción de leña del bosque nativo. El aprovechamiento no debería concebirse simplemente como la entrega de madera recién cortada, sino como una cadena que incluya acondicionamiento, secado protegido y ventilado, almacenamiento, información al usuario y condiciones adecuadas de combustión. Bajo esas condiciones, el control de pinos invasores puede contribuir simultáneamente a restaurar ecosistemas, reducir la presión sobre especies nativas y generar un recurso útil para las comunidades locales.